En Colima, el abandono afectivo paterno continúa como una problemática que impacta a niñas, niños y adolescentes. De acuerdo con datos del INEGI, en México el 24.4 % de los menores vive únicamente con su madre, mientras que solo el 2.4 % reside exclusivamente con su padre, una diferencia que refleja el peso que sigue recayendo en las mujeres dentro de la crianza y el desafío de lograr una verdadera corresponsabilidad parental.
Sara Cernas, integrante de Mariposas Sóricas, señaló que la falta de presencia paterna deja a los menores en condiciones de vulnerabilidad, por lo que consideró necesario fortalecer los mecanismos legales relacionados con la patria potestad, la convivencia familiar y las responsabilidades que corresponden a ambos progenitores.
Aunque la legislación contempla obligaciones como la pensión alimenticia y el derecho a la convivencia familiar, organizaciones civiles advierten que en muchos casos algunos padres limitan su responsabilidad al aspecto económico y, en otros, ni siquiera cumplen con esa obligación, dejando de lado el acompañamiento, la formación y el vínculo afectivo con sus hijas e hijos.
La discusión sobre esta problemática tomó fuerza luego de que en el Congreso de Veracruz se presentara la denominada Ley Damián, una iniciativa que busca reconocer el abandono afectivo como una forma de violencia contra niñas, niños y adolescentes. En Colima no existe una propuesta similar, aunque especialistas consideran que el tema podría ser analizado ante los retos que enfrenta la entidad en materia familiar.
El asesor jurídico de víctimas, Ángel Durán Pérez, señaló que organizaciones defensoras de los derechos de la infancia podrían revisar este tipo de iniciativas para valorar su posible aplicación en Colima, siempre con el objetivo de garantizar el interés superior de la niñez y fortalecer las herramientas legales de protección.
Especialistas coinciden en que el reto n solo está en crear nuevas normas, sino en garantizar que las resoluciones judiciales relacionadas con la convivencia familiar se cumplan y que madres y padres asuman una participación activa en la crianza, más allá de las obligaciones económicas.




