La regasificadora de Manzanillo prepara un giro en su operación: dejará de ser únicamente una terminal para recibir y transformar Gas Natural Licuado (GNL) y avanza hacia un nuevo esquema para producir gas licuado y enviarlo a otros mercados mediante el puerto colimense.
El proyecto forma parte de una reconfiguración de la Terminal KMS, ubicada frente a la laguna de Cuyutlán, con la que se busca aprovechar la infraestructura energética existente y la posición estratégica de Manzanillo para ampliar la distribución del combustible.
Sean Osmin Hamud Ruiz, vicepresidente de la Región Occidente de la Canacintra, explicó que la terminal trabaja en una nueva configuración que permitirá licuar gas y movilizarlo hacia otros países, además de abastecer distintas regiones de México.
El empresario destacó que el puerto y el gasoducto Manzanillo-Guadalajara representan una ventaja para impulsar una nueva etapa energética en Colima, donde se busca que industrias, viviendas y transporte puedan operar con gas natural.
Como parte de esta expansión, existen tres proyectos que dependerán de nuevas líneas de conexión para recibir suministro. Dos de ellos se ubican en Manzanillo y Colima, mientras que el tercero, localizado en Tecomán, ya se encuentra en funcionamiento.
En Manzanillo se proyecta el desarrollo de nuevas actividades relacionadas con el sector minero, mientras que en la capital del estado se contempla fortalecer proyectos vinculados con servicios y otras áreas productivas que requieren mayor disponibilidad energética.
La infraestructura que ahora busca ampliar su alcance inició operaciones en 2012, con la puesta en marcha de la Terminal de Gas Natural Licuado de Manzanillo y el gasoducto hacia Guadalajara, obras que representaron una inversión superior a mil 500 millones de pesos.
Con esta reconversión, Manzanillo busca consolidarse no solo como una puerta de entrada de energía, sino como un punto estratégico para la producción, distribución y exportación de gas natural.




