La cifra de homicidios dolosos en Colima pasó de 63 casos en abril a 11 en septiembre de 2026, una reducción de 83% que las autoridades estatales atribuyen a la implementación de una nueva estrategia de seguridad basada en inteligencia naval, operaciones especiales y vigilancia focalizada.
El modelo, denominado Baluarte, reúne capacidades de la Secretaría de Marina (Semar), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana estatal y otras instituciones del Gabinete de Seguridad, con el objetivo de anticipar las actividades de grupos criminales mediante labores de investigación y despliegues en zonas prioritarias.
Como parte de los resultados operativos reportados durante 2026, las corporaciones detuvieron a 607 personas, incluidos 11 objetivos considerados prioritarios. También aseguraron más de dos toneladas de cocaína, 392 kilogramos de metanfetamina, más de 15 kilos de marihuana, 90 armas de fuego y 4 mil 464 cartuchos, además de 88 inmuebles y 81 vehículos.
La reestructuración también modificó la capacidad operativa de la Policía estatal. Según el secretario de Seguridad, Fabián Ricardo Gómez Calcáneo, al asumir el cargo en febrero encontró alrededor de 10 patrullas disponibles para determinadas tareas, mientras que actualmente cuentan con 85 patrullas y 120 unidades operativas, con apoyo temporal de personal naval.
Otro de los cambios alcanzó las condiciones laborales de los agentes, con más de 700 promociones, alrededor de 100 homologaciones salariales y un programa de acceso a más de 250 viviendas mediante financiamiento preferencial. A la par, comenzó el reclutamiento de nuevos policías civiles para fortalecer la estructura estatal.
Pese a la disminución de homicidios, Manzanillo y la franja costera continúan entre las zonas prioritarias debido a la disputa de organizaciones criminales por el control de rutas y actividades relacionadas con el tráfico de drogas. La estrategia también contempla vigilancia en carreteras, litoral y municipios colindantes con Jalisco y Michoacán.
La reducción de asesinatos representa un cambio en las cifras de violencia registradas en la entidad, pero el desafío para las autoridades será mantener la capacidad operativa y evitar que los avances dependan de manera permanente del despliegue de fuerzas navales.




