Colima sumó 32 mil personas a la población ocupada en un año, pero el aumento del empleo vino acompañado de un deterioro en sus condiciones: la proporción de trabajadores en situación crítica pasó de 23 a 31.2%, de acuerdo con el Inegi.
El incremento en la ocupación contrasta con el comportamiento del mercado laboral. Entre abril y junio de 2026, la población económicamente activa llegó a 405 mil personas, mientras que la tasa de desocupación bajó de 1.8 a 1.6% respecto al mismo periodo de 2025.
Sin embargo, tener trabajo no necesariamente significó mejores condiciones. La tasa de ocupación crítica aumentó 8.2 puntos porcentuales en un año, con una incidencia de 32.3% entre los hombres y 29.7% entre las mujeres.
Por actividad económica, el empleo se concentró principalmente en el sector terciario, que ocupó a 287 mil personas. El comercio y los servicios diversos registraron incrementos, pero restaurantes y alojamiento perdieron alrededor de 2 mil trabajadores.
Otro indicador que mostró un ligero deterioro fue la subocupación. Unas 16 mil personas tenían necesidad y disponibilidad de trabajar más horas, equivalente a 4% de la población ocupada, frente al 3.9% de un año antes.
La informalidad, en cambio, presentó una reducción en la medición TIL2, al pasar de 44.8 a 43.1%. No obstante, bajo la medición TIL1, 184 mil personas permanecían en alguna modalidad de empleo informal, equivalente a 46.2% de los ocupados.
Los resultados de la ENOE dejan un contraste: Colima genera más empleos y reduce el desempleo, pero al mismo tiempo crece la proporción de trabajadores que laboran bajo condiciones consideradas críticas.




