La sequía asociada al fenómeno climático de El Niño podría provocar inseguridad alimentaria para 16 millones de personas en América Latina, informó Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas para Latinoamérica y el Caribe.
Savelli explicó que el fenómeno modifica las temperaturas de la superficie del océano Pacífico ecuatorial y puede alterar los patrones de viento, presión atmosférica y lluvias en distintas partes del mundo.
La funcionaria señaló que el impacto ya se observa en zonas de América Latina y advirtió que el episodio podría ubicarse entre los de mayor intensidad registrados en las últimas décadas.
Honduras enfrenta una de las situaciones señaladas por el PMA. Desde agosto, cerca de 80% de su territorio permanece bajo alerta por sequía, mientras El Salvador y Panamá han declarado emergencias para atender los efectos relacionados con El Niño. Entre las áreas con mayor afectación se encuentra el Corredor Seco Centroamericano, que comprende zonas de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua.
La falta de lluvias puede afectar la producción agrícola y los ingresos de familias que dependen de sus cultivos.
Savelli señaló que quienes pierdan cosechas y medios de vida podrían enfrentar consecuencias durante un periodo prolongado.
Desde abril, el PMA mantiene acciones de asistencia humanitaria en países de Latinoamérica afectados por El Niño, mediante la distribución de alimentos y apoyo económico dirigido a productores. La representante de Naciones Unidas reconoció que las necesidades de las comunidades superan los recursos disponibles para atenderlas.
La Organización Meteorológica Mundial de Naciones Unidas alertó que el fenómeno podría alcanzar su mayor intensidad hacia finales de 2026.
Sus efectos, según la previsión citada por el PMA, podrían mantenerse hasta 2027, por lo que los impactos sobre la producción de alimentos y las condiciones de vida podrían extenderse más allá del periodo de mayor actividad climática.




