Después de casi cinco años de trabajos, comenzaron las pruebas operativas del túnel ferroviario que conecta la zona de Campos con San Pedrito, en Manzanillo, Colima, una obra que estaba proyectada para concluir en 18 meses y que requirió una inversión de 970 millones de pesos.
Las pruebas se realizaron con una locomotora que recorrió el túnel, como parte de los preparativos para poner en funcionamiento esta nueva conexión ferroviaria.
El gobernador José Ignacio Peralta Sánchez consideró que la puesta en operación permitirá mejorar la competitividad del puerto y reducir el impacto del tránsito ferroviario en la ciudad.
La obra busca favorecer la recuperación del Centro Histórico de Manzanillo y generar mejores condiciones para el desarrollo de actividades turísticas, al separar parte del movimiento de carga de las zonas urbanas.
El proyecto contempla un viaducto ferroviario desde el vaso II de la laguna de Cuyutlán, que atraviesa el túnel y llega hasta San Pedrito, donde se conectará con el puerto interior para las maniobras de carga y descarga de mercancías.
La infraestructura forma parte de los compromisos asumidos durante la administración federal de Enrique Peña Nieto y se prevé que su operación contribuya a agilizar el movimiento de mercancías en uno de los principales puertos del país.




