En Colima, más de 28 mil niñas, niños y adolescentes se encuentran realizando alguna actividad laboral, lo que representa el 17 por ciento de la población entre 5 y 17 años, una cifra que ha encendido alertas entre especialistas por su crecimiento sostenido en los últimos años.
De ese total, al menos 14 mil menores laboran en condiciones no permitidas por la ley, lo que implica riesgos para su integridad y limita su desarrollo. Municipios como Cuauhtémoc, Comala, Coquimatlán e Ixtlahuacán concentran algunos de los niveles más altos de esta problemática.
Organizaciones civiles advierten que las estrategias implementadas hasta ahora no han sido suficientes para contener el fenómeno. Desde la colectiva 50+1 en Colima se ha insistido en la necesidad de que autoridades de los tres niveles de gobierno refuercen las acciones para atender el trabajo infantil.
En el ámbito municipal, instancias de atención como PANNAR en Villa de Álvarez reportan intervenciones focalizadas, principalmente en casos detectados en vía pública, donde se ha brindado apoyo a familias y se ha retirado a menores de situaciones de riesgo.
Especialistas coinciden en que factores estructurales como la pobreza, el rezago educativo y la falta de oportunidades continúan empujando a niñas y niños a incorporarse de forma temprana a actividades económicas, incluso en sectores como el turismo y servicios.
Advierten que esta situación no solo vulnera derechos fundamentales, sino que perpetúa ciclos de desigualdad, por lo que subrayan la urgencia de fortalecer políticas públicas que permitan prevenir, atender y erradicar el trabajo infantil en la entidad.




