El sistema de transporte que el gobierno estatal ha promovido como “tren ligero” resultó ser, en realidad, un autobús eléctrico de gran capacidad guiado por sensores y sin rieles, lo que ha generado críticas y cuestionamientos sobre el uso del término “tren” para describirlo.
Este vehículo opera bajo la tecnología Digital Rail Transit (DRT), desarrollada en China, la cual prescinde de vías férreas y se desplaza sobre llantas mediante una ruta virtual trazada por sensores ópticos y marcadores magnéticos instalados en el pavimento. A pesar de su diseño similar al de un tranvía, especialistas explican que se trata técnicamente de un autobús.
La ruta cubrirá 15.2 kilómetros con 14 estaciones, conectando el centro de Campeche con una estación del Tren Maya. El servicio será gratuito del 20 de julio al 2 de agosto, y posteriormente costará 18 pesos, con descuentos para estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad.
Expertos como la urbanista Sharon Ocampo han advertido que, aunque este sistema puede ofrecer ventajas en movilidad y reducir emisiones, también presenta riesgos operativos. Uno de ellos es la dependencia de un solo proveedor extranjero, lo que podría elevar los costos de mantenimiento y limitar la capacidad de adaptación tecnológica en el futuro.
Además, existen antecedentes preocupantes: pruebas realizadas en otros países, como Indonesia, han demostrado fallas en la autonomía del sistema, lo que ha llevado a reconsiderar su implementación. Pese a ello, el gobierno campechano apuesta por este modelo como una solución moderna para mejorar la movilidad urbana y la experiencia turística.




