De 120 pequeños productores de plátano que llegaron a trabajar en Cerro de Ortega, actualmente quedan alrededor de 80 y la cifra podría reducirse a solo 50 el próximo año, ante la falta de rentabilidad del cultivo.
La caída está relacionada con la diferencia entre los costos de producción y el precio que reciben por la fruta. Producir un kilogramo cuesta aproximadamente 4 pesos, mientras que actualmente se comercializa alrededor de 3 pesos por kilo cuando se vende en caja de cartón.
Jorge González, productor de la región, señaló que el problema se agudiza ante la proximidad de la temporada de mayor cosecha, cuando los precios se mantienen por debajo de lo que cuesta producir. Afirmó que las condiciones adversas se han acumulado durante varios ciclos.
A la presión sobre el mercado local se suma la competencia de productores de Tabasco, Chiapas, Michoacán y Jalisco, cuyos precios limitan la capacidad de los productores de Colima para establecer condiciones que les permitan recuperar sus costos.
González también señaló que en meses anteriores la entrada de plátano extranjero representó otra presión para el mercado, aunque posteriormente el Congreso del Estado realizó reformas para sancionar ese tipo de prácticas.
Ante la falta de margen para negociar mejores precios, los productores enfrentan además dificultades para organizar acciones colectivas, pues dejar de vender podría provocar que la fruta madure y las pérdidas sean todavía mayores. Para González, este escenario explica por qué cada vez menos productores permanecen en una actividad que, dijo, actualmente deja poco o ningún margen de ganancia.




