La salida de carga del Puerto de Manzanillo registra retrasos prolongados debido a la acumulación de tráileres dentro y fuera del recinto, situación que ha comenzado a impactar a distintos sectores productivos del país.
Transportistas reportan que la falta de sincronización en las operaciones de descarga provoca que cientos de unidades permanezcan detenidas durante horas, generando embotellamientos en patios, vialidades internas y accesos carreteros.
El problema no solo afecta a las empresas de transporte. Industrias que dependen del flujo constante de insumos advierten interrupciones en sus procesos, ya que los tiempos de entrega se han vuelto impredecibles y elevan los costos logísticos.
Analistas señalan que el puerto arrastra una demanda superior a su capacidad operativa actual, lo que obliga a replantear no solo la expansión física del recinto, sino también los mecanismos de control y programación de cargas.
La situación se agrava por los trabajos en la autopista que conecta Colima con Manzanillo, donde la reducción de carriles y los accidentes frecuentes ralentizan aún más el traslado de mercancías.
Especialistas advierten que, sin ajustes inmediatos en la gestión logística y la infraestructura de acceso, el principal puerto comercial del país podría enfrentar afectaciones mayores en su operación y competitividad internacional.



