La remoción de más de 13 mil árboles es uno de los impactos reconocidos en el proyecto inmobiliario Puerto Santiago, cuyo trámite ambiental fue reactivado y actualmente se encuentra en análisis por parte de la autoridad federal para su posible desarrollo en las inmediaciones de la Laguna de Juluapan, en Manzanillo.
El expediente fue ingresado ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que deberá determinar si autoriza el fraccionamiento propuesto sobre un polígono de más de 56 hectáreas, ubicado en una zona con presencia de manglar, selva baja caducifolia y colindancia con la franja federal marítimo-terrestre.
De acuerdo con el estudio presentado, el proyecto solicita el cambio de uso de suelo forestal en poco más de 23 hectáreas, que incluyen superficies de manglar y vegetación tropical, mientras que alrededor de 32 hectáreas serían destinadas a la urbanización y el resto a áreas de conservación.
La propuesta contempla obras de desmonte, habilitación de servicios básicos, vialidades internas, lotificación y áreas verdes, con una ejecución prevista en dos etapas y un periodo de construcción estimado en dos años.
En materia ambiental, el promovente argumenta que los efectos sobre suelo, vegetación, agua y paisaje serían temporales y mitigables mediante programas de rescate de flora y fauna, reforestación con especies nativas y medidas de control de erosión.
La reactivación del trámite retoma un proyecto que ha generado inconformidad social y ambiental en intentos previos de urbanización en las márgenes de la Laguna de Juluapan, por lo que la resolución de la autoridad ambiental será clave para definir si el desarrollo avanza o vuelve a quedar detenido.




